Karate y sus origenes

febrero 20, 2018by admin0

El karate-do

Etimologia:​ kara (vacío), te (mano) "mano vacía"— y do (camino, filosofía de vida), el camino de
la mano vacía. Es un arte marcial tradicional de las islas Ryūkyū pertenecientes hoy día al
Japón, actualmente conocidas como la prefectura de Okinawa, basado en algunos estilos de las
artes marciales chinas, o Wu Shu, y en menor medida en otras disciplinas provenientes del
sureste asiático.

Origen y características.

Tiene su origen durante el siglo XVI en las técnicas marciales nativas de las islas Ryukyu, (hoy
día Okinawa). Llamadas tuidi, tode o te (literalmente, ‘mano’) y en el tegumi (técnicas de lucha
nativa) así como en algunos estilos de las artes marciales chinas y está influenciado en menor
medida por otras disciplinas provenientes de otros países del sureste asiático como Tailandia,
Filipinas e Indonesia. Ya, en el siglo XX este estilo marcial fue influenciado en un principio por
varios conceptos técnico- tácticos y filosóficos procedentes de algunas de las artes marciales
japonesas modernas, como: el kendo , el Judo, y eventualmente el Aikido. En un principio, El
"Te" siendo el arte antecesor al karate moderno surgio de la necesidad de los guerreros nobles
de la isla (los pechin) de proteger al último rey de Okinawa, Sho Tai, y a sí mismos de los varios
abusos perpetrados por los guerreros con armadura (los samurái), quienes hacían parte de los
invasores japoneses pertenecientes al clan Satsuma, en el siglo XVII. Poco a poco, el "Te" fue
desarrollado en el reino de Ryukyu, y posteriormente se expandió: se enseñó sistemáticamente
en Japón después de la era Taisho en el siglo XX, donde fue renombrado como karate-Do, como
consecuencia de los intercambios culturales entre los japoneses y los habitantes de las islas
Ryukyu. Incorporándose así a la cultura de las artes marciales tradicionales del Japón o Budo.
El karate-Do de hoy en día se caracteriza fundamentalmente por el empleo de golpes de puño,
bloqueos, patadas y golpes de mano abierta, donde las diferentes técnicas reciben varios
nombres, según la zona del cuerpo a defender o atacar. Sin embargo el karate, no restringe su
repertorio solo a estos, ya que además incluye: varios barridos, algunos lanzamientos y
derribos, unas pocas luxaciones articulares; además de golpes a puntos vulnerables, y a puntos
nerviosos, en su currículo. En los golpes del karate-Do se unifican la fuerza, la rapidez, la
respiración, el equilibrio, la tensión y la relajación al aplicar un correcto giro de cadera y una
conexión o sinergia muy precisa de músculos y articulaciones, trasladando una gran parte del
peso corporal y del centro de gravedad al impacto. Generalmente, y a diferencia de otras
disciplinas, se busca derrotar al adversario mediante un impacto contundente (o unos pocos),
preciso y definitivo, buscando ser lo más eficaz posible. A ese concepto se le llama "Ikken
hikatsu" o "un golpe, una muerte", de forma semejante a la estocada o al corte de una katana o

sable japonés. A este arte marcial se le puede referir como karate o kárate, y a la persona que
lo practica se la llama karateka, karateca,1​ karatedoka, o karatedoca, siendo estos dos últimos
los que hacen énfasis en que el practicante también se está desarrollando dentro de una
filosofía de vida.

La influencia del karate en la sociedad

El Karate- Do como toda arte marcial tiene un impacto directo en el comportamiento y en el
estilo de vida de todos sus participantes, es por ello que este tipo de practicas fisicas y mentales
deben de realizarse con consciencia y en pro a la superacion personal y ciudadana.
Las Artes Marciales representan un largo camino; un camino que implica, desde el punto de
vista técnico, llegar a comprender y manejar una cantidad no pequeña de técnicas más o
menos elaboradas de "defensa personal". Para esto, se requiere y SE GANA el constante
crecimiento personal y el autoconocimiento físico u orgánico (de mi cuerpo, sus posibilidades y
límites, la coordinación motora, reflejos, capacidad elasticidad y resistencia física, etc.), así
como en lo intelectual y espiritual (lo que se refiere al desarrollo de lo más íntimo en la
persona, su fuerza de voluntad, su moral y otros aspectos más personales). Estas Artes son
mucho más que un deporte.

“ Cuando el hombre insignificante recibe el cinturón negro primer Dan, corre rápidamente a su
casa gritando a todos el hecho. Después de recibir su segundo Dan, escala el techo de su casa, y lo
grita a todos. Al obtener el tercer Dan, recorrerá la ciudad contándoselo a cuantas personas
encuentre”
“ Un hombre del Do que recibe su primer Dan, inclinará su cabeza en señal de gratitud; después
de recibir su segundo Dan, inclinará su cabeza y sus hombros; y al llegar al tercer Dan, se inclinará
hasta la cintura, y en la calle, caminará junto a la pared, para no pasar desapercibido. Cuanto más
grande sea la experiencia, habilidad y potencia, mayor será también su prudencia y Humildad”.

Por eso al estudiar karate nos ayuda a controlar más nuestras emociones , ser más humildes y no
solo por estudiar este deporte somos mejores que otros.
Por eso la práctica del karate Do no se refiere tan sólo al desarrollo técnico y táctico. También
debe ir de la mano del desarrollo de la parte humana y la parte espiritual, el crecimiento como
persona y ciudadanos ejemplares que unidos por el bien común benefician a la sociedad.

Proceso de interculturalidad
Las Artes Marciales, tienen la particularidad de contar con una filosofía de vida a diferencias
de muchos deportes, que aunque tienen como mismo fin, el desarrollo de habilidades motrices;
la práctica del Karate Do influye de manera directa en la educación ética y moral de sus
practicantes.
La cultura oriental tiene un legado de paz y sabiduría que cultiva valores de conducta positiva
a las artes marciales, los cuales son importantes para el practicante: Humanidad, honradez,
sinceridad, vencer al enemigo sin luchar, es la más grande habilidad.
El Karate Do, ocupa hoy un reconocido lugar en el plano internacional y ha sido de gran
beneficio para el programa de salud física y mental de gran parte de los ciudadanos en todas las
edades, especialmente en niños y jóvenes.
Sin dudas, este arte marcial de una forma u otra, se han conservado tradiciones que son reglas
inviolables de esta rigurosa disciplina, estas son, de forma general, las siguientes:
El sensei está comprometido con la sociedad en formar practicantes que posean cualidades
que lo distingan.
Tales como: Cortés, equilibrado, respetuoso, justo, modesto, humilde, solidario y honorable,
desde el marco familiar y hacia todas sus redes de desarrollo sociales. Para el logro de estos
objetivos es primordial que los senseis sean el ejemplo personal de los discípulos herederos del
conocimiento, físico, mental, espiritual y social.

Nadie es maestro sin alumnado, esto es una máxima. La existencia de discípulos hace al
maestro

Desde que vemos la luz por vez primera en nuestras vidas, comienza el aprendizaje. La
asistencia a la escuela nos convierte en alumnos, y comenzamos, desde muy pequeños, a
comprender la importancia del maestro, y acrece en nosotros el interés por el conocimiento.
La formación disciplinaria comienza desde los primeros grados primarios, así como la relación
discípulo-maestro.
En las artes marciales, y específicamente en el Karate Do, el alumno adquiere nuevas
responsabilidades de estudio y un diferente concepto de la figura del maestro. El régimen
disciplinario propio del Karate Do, hará que en el alumno germine una disciplina consciente,
que lo haga alcanzar en el Dojo, un lugar privilegiado.

Principales normas de conducta o de moralidad de las
Artes Marciales

Reisetsu o Mamori. La presencia, porte y aspecto.

Shingi u Omongi. Lealtad al Sensei.

Jojitsu ni Oborezu. Respeto a las diferencias entre Sensei, Sempai y Seito.

Shinken ni Tesseyo. Seriedad y esfuerzo. Disciplina en el Dojo.

El alumno se debe al maestro tanto como este al alumno. El practicante deberá respetar y ser
respetado, aprender y trasmitir a los grados inferiores sus conocimientos, creando así, una
cadena de enseñanza-aprendizaje que retroalimente a todos. Su aspiración primaria será
convertirse en Sempai de sus condiscípulos, dando así el primer paso en el camino.

Las artes marciales siempre han tenido una base, una espiritualidad vinculada a una ética, a
una conducta, estas se han mantenido en el oriente y han sido acogidas con mucha satisfacción
por el mundo occidental, las artes marciales en el concepto del Do, se entrenan, no como un
compendio de técnicas, sino como un modo de vida con ética propia.

Los Dojo Kun actuales, resultan una derivación de los famosos códigos del Bushido de los
guerreros samuráis, adaptados a la ética humanista contemporánea. No existe un Dojo Kun o
código de conducta, que sea universalmente aceptado por todos los artistas marciales, existen
numerosos dojo kun, cada estilo, incluso, cada maestro o profesor, inculcan a los alumnos su
propia ética, en la mayoría de los casos ese código no está escrito, se cumple y aprende por
imitación del profesor.

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